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shutterstock_200019713En un tren un niño de unos dos años al que el Sol está cegando exclama: ¡Sol, malo, vete!. La madre lo mira y agrega ¡Sol, malo, vete Sol! A continuación le pone una gorrita.

El niño retó al Sol y le ganó, el Sol se fue. ¡Con ayuda de su madre el milagro sucedió! Pudo ganar una sensación de seguridad y poder.

Un pequeño niño ante el astro rey tiene todas las de perder, pero la intervención empática y tierna de su progenitora lo protege y crea esa sensación de magia que en la edad adulta se convierte en esperanza.

Reflexión: ¿qué hubiera sentido nuestro protagonista si la madre le dice que el sol no se moverá de ahí?

 

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