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El celoso y el no celoso

El celoso, la persona que sospecha y  el no celoso la persona bajo sospecha

Los celos han sido considerados como un problema o patología individual del celoso y al no celoso como la víctima pasiva de los mismos. Pero las nuevas perspectivas tienen en cuenta el hecho que si el celoso influye en el no celoso, este ha de influir en el primero. Una persona se comporta de manera que activa el miedo a la traición del otro.

♦ Características del celoso, la persona que sospecha

Para Fenichel el celoso es “El que tiene más dificultad de amar pero más necesita sentirse amado”,  se queja de que el otro está teniendo o intentando tener una o varias relaciones y comienza a buscar hechos y datos que confirmen su certeza. Acostumbra a interrogar y vigilar a la pareja para recuperar el poder y el control. A veces intenta influir mediante conductas pasivas tales como mal humor, victimización, depresión y amenazas suicidas. Normalmente es inconsolable. Se habla que existen alteraciones serotoninérgicas en el cerebro de los celosos (Marazziti, 2003).

Pautas para desactivar tus propios celos:

Desarrollar estas estrategias afectivas te ayudarán a manejar las inseguridades personales y las incertidumbres del amor, admitiendo que no se tiene control sobre las emociones y acciones de la otra persona que en última instancia son su responsabilidad.

    • No tengas una aventura con la aventura
    • Determina la hora de los celos
    • Para los pensamientos que aumentan la ira
    • Hazte cargo de tus  miedos y vulnerabilidades
    • Redirecciona la energía involucrada hacia ti mismo
    • Aprende a relajarte
    • No esperes que el otro cambie para calmar nuestra ansiedad
    • Para la reactividad, respirando, saliendo a dar una vuelta
    • Distráete y céntrate en ti
    • No te apoyes en el pasado para justificarte
    • Expresa deseos y anhelos
    • Empatiza. Ponte en sus zapatos
    • Haz hincapié en salir de la pauta de perseguidor y cambia el rol
    • Evita decir es igual que su madre/padre/hermano…
    • Separa el presente del pasado
    • Amplía tu vida. Hazte más sociable e independiente
    • Fortalecimiento de capacidades personales
    • Desarrollo de relaciones interesantes.

♦ Características de El no celoso, la persona bajo sospecha

Puede estar más seguro a nivel social o estar menos comprometido con la relación como exclusiva. Presta más atención a amigos o familiares, o bien no se toma totalmente en serio aspectos de la relación. Puede que parezca alimentar la falta de autoestima colocando a los demás en primer lugar. Puede estar distraído y olvidadizo.  A veces hay un sentimiento de falta de autoestima e inseguridad. Por una parte se siente amado(a) e importante; por otra se siente controlado y asfixiado.  “Se que me ama pero me estoy ahogando. Sólo me deja defenderme o marcharme”. Se siente maltratado o presionado y permite un castigo que por alguna razón cree merecer.

Pautas para desactivar los celos de tu pareja:

    • Sal de la posición de víctima
    • No reacciones
    • Recuerda quien eres y expresa tus deseos con tu lenguaje personal que alivia su inseguridad
      • Yo quiero-no quiero
      • Me gusta-no me gusta
      • Puedo-no puedo
      • Quiero tener o no quiero tener
    •  No esperes habla y pon límites desde el primer momento
    • Evita los pensamientos que aumentan la ira basados en derechos, exigencias y venganzas ya que están basadas en la fuerza y no en el amor que es lo que andas buscando
    • Dí lo que deseas de una manera que el otro pueda entenderlo
    • Busca tus espacios personales
    • Usa el espejo
    • Evita estallidos de rebeldía
    • Evita los coqueteos y conductas seductoras porque son contraproducentes
    • Si los celos son fundados hay que tolerar durante un tiempo que el otro se sienta inquieto e intentar calmarlo y tranquilizarlo. Se muestre empático
    • Amplía tu vida. Hazte más sociable e independiente

Cuando el otro deja de ser celoso a veces se activan los celos en esta persona acostumbrada a ser el centro de atención.

 * Este artículo es propiedad de Isabel Serrano y de EnpositivoSÍ  y no debe publicarse sin permiso previo

Imagen: René Magritte – Les amants

Los celos

Los celos, “El monstruo de los ojos de los ojos verdes”

Los celos son un fenómeno complejo lleno de contrastes y ambigüedades que cuesta analizar a pesar de que son una experiencia cotidiana. Todos hemos sentido alguna vez en nuestra vida la punzada de los celos, ese “monstruo de los ojos verdes” en palabras de Shakespeare que nos confunde o nos atrapa para alejarnos del amor precisamente cuando más lo estamos buscando.

Tener celos es una emoción negativa 

Todas las emociones, positivas o negativas, tienen una función adaptiva y constructiva, las negativas son energías que nos protegen como individuos, mientras que las positivas nos ayudan a evolucionar como individuos y como especie. Tener celos es la emoción negativa que nos avisa que podríamos perder a nuestro ser amado porque hay un tercero en el horizonte.  El amor es la emoción positiva que sirve de contrapunto a los celos. 

Tal como indica Maslow, hay un amor que busca lo mejor para la otra persona amor de plenitud y el amor que es dependencia de la otra persona amor de deficiencia. Los celos destructivos manifiestan la ambivalencia del amor de dependencia.  Esa punzada en el pecho o el estómago que sentimos cuando un rival real o imaginario amenaza una relación amorosa (Pines, 1998) es la componente biológica de los celos. La emoción es el miedo al abandono y a perder al ser amado que subyace en todos nosotros desde nuestra más tierna infancia.  El aviso para que nos pongamos en acción con el objetivo de evitar ese dolor. Y la evitación del dolor es innata en todo ser humano.

A partir de esta sensación de disgusto se ponen en funcionamiento los archivos remotos aprendidos que contienen imágenes, creencias y temores de nuestra cultura y de nuestra historia personal y relacional, por lo que podemos actuar de manera constructiva intentando entender qué nos pasa y qué es lo que ocurre en nuestra relación para abrir paso a un proceso de diálogo.  O por el contrario, reaccionamos de manera destructiva convenciendo o controlando al compañero para que haga los cambios que alivien nuestro malestar lo que supone más sufrimiento y sensación de impotencia. Cuando esto ocurre los celos nos sitúan en un territorio intermedio entre la realidad y la fantasía, fractura por la que incluso se cuela la locura. ¡Todos conocemos el poder destructivo de los celos!

Si bien los celos son una experiencia universal (Fischer 2004, Freud, 1922, Pines 1998) hay una fuerte componente cultural en cómo se expresan. Las culturas latinas conciben los celos como compañeros del amor, la sensación de que le importamos al otro “el que no está celoso no está enamorado” decía San Agustín. Para las culturas anglosajonas son emociones incorrectas que no se deben mostrar a los demás, “nacen del amor a sí mismo más que del amor al otro” (Rochefoucauld).

Las cosas están cambiando rápidamente pero a día de hoy aún podemos observar diferencias entre hombres y mujeres a la hora de expresar los celos.  Los hombres tienden a negar los celos porque dañan su ego. Los expresan mediante cólera, ira e incluso violencia, si bien, luego se sienten abatidos más fácilmente. Se fijan más en la componente sexual. Exteriorizan la causa de los celos echando la culpa a la pareja, al rival o a las circunstancias, por eso, suelen adoptar una actitud competitiva ante el rival.  Las mujeres tienden a reconocer los celos y a ver amenazada su seguridad y la de sus hijos. Más dependientes pasan a formas de agresión pasiva o manipuladora. Suelen fijarse más en la relación emocional entre el compañero y la rival. Internalizan la causa de los celos y pueden echarse la culpa a sí mismas, por lo que, tienden a adoptar una actitud posesiva y se aferran a su compañero.

Los celos se confunden con la envidia pero no son lo mismo

    • Si sientes envidia deseas, consciente o inconscientemente, lo que el otro tiene. Es una relación diádica donde el malestar y la hostilidad activa o pasiva surge de la sensación de carencia con respecto a lo que el otro posee. Puede ser belleza, dinero, juventud, estudios, etc.
    • Los celos son una experiencia triádica al temer perder a la persona amada frente a un rival. Es el temor a perder algo que ya posee. Cuando se entrelazan las dos emociones la experiencia es doblemente dolorosa.

Los celos normales favorecen los cambios personales y relacionales, los patológicos perjudican a uno mismos, al otro y a la relación. Existen diferentes tipos de celos, Freud los clasificó de la siguiente manera:

    • Competitivos. Sentirse amenazado por una relación paralela reconocida.
    • Proyectivos. Sensación de vulnerabilidad ante la amenaza del rival. Incluye miedos y obsesiones. Dudan de sobre la veracidad de sus sospechas. Asociados a personalidades con rasgos dependientes o paranoides.
    • Ilusorios. Llamado también el síndrome de Otelo o celotipia. Distorsión de ideas, delirio e incluso violencia. La persona considera que sus sospechas son la realidad a pesar de las evidencias. Es un problema psiquiátrico que necesita tratamiento médico.

 

* Este artículo es propiedad de Isabel Serrano y de EnpositivoSÍ  y no debe publicarse sin permiso previo

Imagen : Edvard Munch – Celos