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Vivir desde el miedo

Dejando la mascarilla a un lado

El otro día dejé la mascarilla a un lado para tomar un café. Una pareja empezó a discutir en la mesa de al lado. La violencia verbal iba en aumento. Entre el bullicio de los desayunos nadie parecía prestarles atención. Uno de los dos se rompió en un sollozo, el otro lo miraba con desprecio. Los dos se agredían con el cuerpo, la palabra y la mente, cuando uno de ellos se levantó airado…y le gritó a su pareja:  «¡Basta ya! ¡Te soporto menos que a la mascarilla! Necesito aire, alejarme de ti.»  Se levantaron y se marcharon.

Yo me quedé pensativa, reflexionando sobre lo acontecido dejando la mascarilla a un lado. ¿Qué miedos tendrían?  Cuando padecemos episodios de ansiedad desmedida, pasamos a ser instrumento del cuerpo. Este se envenena de miedo o de ira llevado por el temor a perder algo valioso. En el miedo desproporcionado nos volvemos objeto de «otro», es la reacción la que toma el poder para crear nuestra realidad. Cuando nos permitimos vivir desde este estado de miedo nos descubrimos pensando, sintiendo o haciendo cosas que nos hacen daño y también causan dolor a los demás. La elección es nuestra.

Miryan Wodnik, psicóloga enpositivoSI

El equilibrio psicológico

Aristóteles nos decía, hace ya más de 24 siglos, que en el justo medio estaba la virtud, es decir el equilibrio entre dos extremos, desde el punto de vista psicológico ese centro o punto medio también es positivo, es lo que se denomina tener una alta estabilidad emocional.

 

Las personas que tienen ese equilibrio psicológico y emocional suelen tener un enfoque realista de la vida, no se ven afectadas con facilidad por los problemas o reveses cotidianos. Por eso, ante situaciones de estrés o dificultades, reaccionan con moderación y suelen reponerse con una relativa facilidad. Sus emociones son estables, no se dejan llevar por ellas, tampoco  por sus impulsos, en otras palabras no suelen tener grandes cambios de humor, ni de ánimo,  son pacientes, tranquilas, perseverantes y confiables. Las personas con una alta estabilidad emocional funcionan de una manera flexible y a la vez controlada.

 

En general cumplen estas características:

  1. Emocionalmente estables
  2. Buena capacidad para manejar sus emociones
  3. Enfoquen realista de la vida
  4. Aceptan lo que no pueden cambiar, pero cambian lo que sí pueden
  5. Toleran bien el estrés de la vida cotidiano
  6. Buena capacidad para manejar sus impulsos, no actúan de forma exagerada con gritos o lloros desproporcionados
  7. Son capaces de sentir compasión y empatía
  8. Conocen sus limitaciones  y aptitudes, saben  valorar sus capacidades y la de los demás
  9. Se enfrentan al contratiempo, intentan solucionarlo sin acudir a vías de escape como drogas, alcohol…
  10. Saben compartir, pedir ayuda y ofrecerla.

La mayoría de las personas solemos encontrarnos  en un nivel intermedio entre el nivel de  alta estabilidad emocional hasta un alto grado de neuroticismo o inestabilidad emocional.

De relaciones tóxicas a relaciones sanas

Acabar con algunos comportamientos tóxicos que afectan en la infancia (2ª parte)

¿Que podemos hacer para evitar un ambiente familiar “tóxico” en  nuestra familia?

La mayoría de los padres queremos proporcionar a nuestros hijos una infancia feliz, sin embargo, en algunos casos, la familia puede convertirse en un factor de desequilibrio emocional, debido a una serie de rasgos tóxicos que afectan negativamente a los niños en tanto su salud física como emocional, en nuestro artículo puedes recordar y leer cuáles sobre esos comportamientos   http://enpositivosi.com/blog/?p=1315 Para poder cambiar esa dinámica,  lo primero es aceptar que no somos perfectos, sin enjuiciarse,  después, cambiar aquellas partes que no son positivas ni para nosotros ni para nuestros hijos, para eso te dejamos algunos recursos prácticos para acabar con ese ambiente:

  • Cambio de actitud: Reconocer las actitudes tóxicas que se puedan tener no es uan tarea fácil, muchas veces porque son pautas con las que algunos padres han sido educados, y otras, por puro desconocimiento, por eso, es importante que pensemos que todo lo que el niño vive, escucha, las relaciones que tiene en su entorno o el ambiente donde crece, son factores que van conformando su cerebro en desarrollo, debemos adoptar un estilo educativo donde se establezcan normas y límites desde la amabilidad, pero también con firmeza.  Por tanto, debemos centrarnos en la idea de que nuestra familia tiene que ser siempre una fuente de cariño y seguridad para nuestro hijo y no una causa de inseguridad o ansiedad.
  • Apostar por la comunicación familiar positiva: Habla con ellos y explicáles los peligros y consecuencias de sus actos. Si los niños viven con miedo lo que no conocen, pueden convertirse en el futuro en personas inseguras. Tienen que ser capaces de valorar por sí mismos los riesgos según van creciendo y los padres debemos darles la oportunidad de que lo hagan, aunque a veces se equivoquen.
  • Tu hijo es mucho más que sus resultados: Evita transmitirle la idea de que sólo cuando “se porta bien” y es obediente le quieres, es imprescindible que los niños sepan que les queremos siempre, hagan lo que hagan, sin condiciones, pero haciéndole saber que hay comportamientos que no nos gustan y no podemos permitirlos. Si condicionamos nuestro cariño a su actitud, crecerá pensando que no merece el amor de su familia.
  • Evitar la sobreprotección: Es necesario que tus hijos adquieran  progresivamente autonomía y realicen actividades por sí solos. Los padres tenemos la obligación de cuidar a nuestros hijos, pero evitando sobreprotegerlos. Para que puedan aprender, los niños tienen que explorar nuevos mundos y vivir nuevas experiencias, de esta forma conseguirán desarrollarse de una forma sana.
  • Educar en responsabilidad, no en la culpa: Cuando educamos en la culpa, el niño tiene tendencia a sentirse mal por lo que ha hecho, pero no aprende la manera correcta de actuar, sino que crecerá adoptando actitudes defensivas y evasivas, ya que es consciente de no haber cumplido las expectativas de los demás. Mientras que si educamos en la responsabilidad, el niño será capaz de integrar cada error como parte del proceso de aprendizaje, se sentirá implicado en su proceso de cambio, tendrá conciencia de que cada acto está vinculado a una consecuencia y sabrá gestionar sus propias emociones.

Recuerda que la familia tiene que ser siempre una fuente de cariño y seguridad para nuestro hijo y no una causa de inseguridad o ansiedad.

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El poder de la Sonrisa

El poder curativo de la sonrisa

Sonreír, un gesto sencillo con numerosos beneficios que puede ayudarnos a mejorar nuestro bienestar físico y emocional. Se le atribuye también un poder curativo, los expertos en medicina psicosomática afirman que una sonrisa puede reducir hasta un 60 por ciento la recuperación de cualquier paciente. Descubre cómo puedes potenciarla en la columna «Estar bien» de Isabel Serrano para la revista  Club Gente Saludable de TVEAdemás… la sonrisa es contagiosa y nos hace más atractivos 🙂

CGS 134_LA EXPERTA OPINA… (ESTAR BIEN, POR ISABEL SERRANO ROSA)_001