Archivo de la categoría: Psicoterapia

Construir nuestro YO

Modelos internos y relaciones personales

Desde pequeños la relación con nuestros progenitores y familiares nos ayuda a entender el mundo que habitamos. Comprendemos el entorno y cómo los demás reaccionan ante los aspectos cotidianos de la vida en base al vínculo que establecemos con ellos y nos nutrimos de las experiencias que vivenciamos.

Si todo va bien adquirimos un sentimiento de seguridad básico en el mundo. Una sensación interna de confianza que nos ayuda a percibir la existencia como positiva e interesante. Eso no significa que todo haya sido un camino de rosas pero sí que hayamos tenido adultos que nos han ayudado a entender que teníamos su apoyo y que nos podíamos fiar de ellos. Que cualquier cosa que pasara o sentimiento que nos abrumara podríamos compartirlo y que seríamos entendidos.

Ser reconocidos, comprendidos y calmados es la base para la posterior capacidad de autorregulación y sensación de continuidad del YO. Poder sentir esperanza y tolerar crisis en la vida también va a depender de la calidad de los vínculos que hemos tenido.

Como adultos el mundo en general y las relaciones personales con los demás en particular, van a ser influidos por los modelos de relación que hemos vivido, modelos que son internalizados para ayudarnos a enfrentarnos la complejidad de la vida. La percepción, la memoria, las expectativas, los deseos y nuestra forma de reaccionar, por tanto, se verán influenciados por estos modelos.  Ni que decir tiene que hay algunos modelos que son adaptativos y constructivos y otros que nos alejan de una comunicación sana con los otros y de una visión esperanzadora del mundo.

En nuestras relaciones personales actuales debemos reflexionar si nos sentimos satisfechos y en qué medida aspectos nuestros están perjudicando nuestro deseo de conectar. ¿Qué hacemos cuando hay conflictos? ¿Cómo nos sentimos ante ellos? ¿Qué expectativas tenemos de cómo deben actuar los demás? ¿Cómo me influye la opinión de alguien y qué hago con ese sentimiento?….Y la pregunta del millón ¿Qué tiene que ver esto conmigo y con lo que he vivido antes?

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Depresión en verano

Algunas personas se deprimen en verano: es el Trastorno Afectivo Estacional

La época estival se asocia a vacaciones, sol, playa, descanso y tiempo libre. Parece que todo el mundo desea la llegada del verano como agua de mayo, no obstante para el 1% de la población norteamericana el Trastorno Afectivo Estacional se produce en verano y no en el sombrío y frío invierno según la Sociedad Americana de Psiquiatría.  La explicación puede residir en parte en el calor, la humedad y los cambios de rutina que son afectados por el aumento en horas de luminosidad. Los síntomas consisten en menor apetito, insomnio y una mayor irritabilidad.

No debemos despreciar tampoco otros factores que pueden incidir en hacer del verano una etapa del año para olvidar:

  • Las expectativas de todo el curso pueden verse frustradas por la imposibilidad de tomar vacaciones a la vez que somos testigos de cómo nuestros vecinos hacen las maletas y se dirigen a su destino de descanso.
  • La comparación negativa con los demás o con pasados veranos en los que teníamos más energía y salud terminan por oscurecer nuestro ánimo.
  • El no tener que trabajar y el excesivo tiempo libre pueden dar lugar a sentir vacíos y preocupaciones que hacen que desconectemos de las posibilidades que tiene el presente.
  • La consciencia del paso del tiempo que se da en momentos como la Navidad o la época estival nos confronta con cómo hemos aprovechado el año.
  • El hecho de vestir con ropas que cubren menos o de tener que usar el traje de baño genera estrés en personas que son sensibles a la opinión de los demás.
  • Retirarse y no salir cerraría el círculo del aislamiento y de la autocompasión mientras la mayoría de la población se relaciona al aire libre.

Ante todo no se sienta un bicho raro. Duerma las horas necesarias. Salga a hacer actividades físicas en momentos de menos calor. Dedique tiempo a la relajación. Relaciónese con sus allegados. Acepte que este no es el verano de su vida y que no es el fin del mundo. No se avergüence de no estar como unas castañuelas.

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Trastorno por Deficit de Atención e Hiperactividad

Adultos con Trastorno por Deficit de Atención e Hiperactividad en Adultos (TDAH)

El TDAH ha sido un trastorno asociado a la infancia y la adolescencia, sin embargo puede mantenerse en la adultez para más de un 50% de los afectados. En estos casos el componente de hiperactividad disminuye notoriamente al avanzar la edad en comparación con el atencional y suele sentirse como una inquietud interior, con algunos de estos síntomas:

  • A nivel laboral aparecen dificultades para planificar tareas y llevarlas a cabo, suele iniciar varias tareas a la vez sin terminar ninguna de ellas, aburrirse ante actividades poco gratificantes hasta el punto de evitarlas o dejarlas para el final, olvidar aspectos y/u objetos relevantes para sus quehaceres, con despistes sistemáticos sobre actividades cotidianas y  problemas de concentración en actividades que requieran esfuerzo mental continuado. Es frecuente el cambio de trabajo.
  • A nivel social o de relaciones íntimas suele tener dificultades frecuentes para escuchar y permanecer en la conversación, así como para guardar turno y ser paciente, su tendencia es responder antes de que el interlocutor termine la pregunta y rupturas de relaciones prematuramente. La comunicación en pareja puede estar dañada y existir problemas de pérdidas de control en el conflicto.

El diagnóstico de TDAH en adultos requiere que los síntomas ya se hayan manifestado en la niñez, por lo que la evaluación debe incorporar una entrevista retrospectiva. Es necesario valorar algunas de estas variantes como la Inatención, Impulsividad e Hiperactividad y no se debe confundir con otros trastornos que pueden tener síntomas solapados como la ansiedad, la depresión o el consumo de sustancias.

La terapia psicológica le ayudará a trabajar la capacidad para reflexionar, la tolerancia a la frustración y el aburrimiento, a mejorar la planificación que tiene de las tareas ejecutivas y reforzar la automotivación. Gracias a la psicoeducación e información sobre su trastorno conseguirá mejorar su autoestima y sus habilidades sociales para que pueda disfrutar de las relaciones personales y manejar los conflictos de manera positiva y adecuada.

Foto: (c) Pixabay

El Bienestar Psicológico

EL DESEO DE SER FELIZ

Conseguir la felicidad es un objetivo que todos tenemos, la Psicología Positiva, la ciencia que estudia la felicidad,  prefiere hablar de bienestar psicológico en vez de felicidad  y nos indica que nos hace bien todo aquello que nos ayuda crecer y nos hace fuertes, aunque no nos proporcione un placer inmediato. En su última columna Isabel Serrano de la revista Club Gente Saludable de TVE nos da varias estrategias para conseguir ese bienestar psicológico.

 

CGS BIENESTAR PSICOLOGICO